Ars Longa Vita Brevis

Categories: Escritos sobre Álvaro Barrios

Por Eduardo Serrano. Tomado del catálogo Premio Luis Caballero, 1998

 

Galería Santafe. Bogotá, 1998.

Exposición “Ars Longa Vita Brevis”. Galería Santafe. Bogotá, 1998.

 

 

Este trabajo subraya la continua renovación que ha tenido lugar en la obra de Álvaro Barrios, uno de los protagonistas en el desarrollo de las artes plásticas colombianas de las últimas décadas.

 

Barrios sorprendió a la crítica a finales de los años ochenta con dibujos de una habilidad impresionante, pero desde entonces el artista empezó a luchar contra su innata pericia, contra la elocuencia de su línea y su inclinación hacia la estética, cargando sus trabajos con conceptos cada vez más audaces. Fue así como primero extendió sus representaciones al espacio tridimensional ubicando sus dibujos en vitrinas y añadiéndoles diversos objetos con los cuales conformó escenas que podrían relacionarse con los cuentos de hadas o con la ciencia ficción.
Posteriormente, se adentró en la conformación de instalaciones y más adelante dio inicio a la elaboración de lo que llamó Grabados populares, obras que publicaba a través de los periódicos y que firmaba y numeraba al serle presentadas como si se tratara de una edición lujosa.

 

No es extraño, en consecuencia, que su producción hubiera caído poco después bajo el influjo de Marcel Duchamp, el gran profeta que sepultó el estilo y la autoría como valores artísticos y cuya obra fue fundamental en la germinación del arte de ideas. Por un lapso siguió paso a paso la trayectoria del artista francés repitiendo sus ejecutorias y vivencias, como enfatizando que si el realizador y la tendencia de las obras no eran lo importante del trabajo plástico, él podía re-cargar la producción de Duchamp con nuevos contenidos y conferirles sentidos más acordes con su tiempo y circunstancias. De este período es especialmente significativa su serie Sueños con Marcel Duchamp puesto que en las descripciones que incluye resulta explícita una consideración del arte entre iconoclasta y visionaria, y entre divertida y trascendental. En esta obra Barrios sigue esa línea de trabajo.

 

Se trata de una instalación en la cual el área central está ocupada por obras originales de Francisco de Goya, Salvador Dalí, Andy Warhol, Jean Tinguely, y los artistas colombianos Carlos Rojas y Luis Caballero. Delante de ellas se despliega una especie de túmulo funerario —puntualizando que se trata de artistas fallecidos—, túmulo donde se reconocen trozos de carbón y en el cual prima el color negro, posiblemente en relación con la cremación y otros rituales relacionados con la muerte en la sociedad contemporánea.

 

Sobre el túmulo se lee en grandes letras el primer aforismo de Hipócrates, «ARS LONGA VITA BREVIS», lo cual no deja dudas de la intención de Barrios de precisar que la sobrevivencia de las obras de arte va más allá de la vida de sus autores, idea que reitera con dos antorchas de mármol blanco, símbolo de la vida eterna.

 

«O Caritas», una canción de Cat Stevens que versa sobre la brevedad del mundo material y la permanencia del espiritual, se escucha intermitentemente en la sala y su texto en latín se puede leer en unos paneles rojos; complementando así la instalación y confirmando que, siguiendo los planteamientos de Duchamp —pero sin referirse directamente a sus obras— a Barrios le interesa ante todo el arte que no se queda en la retina, sino que despierta la conciencia y la imaginación del observador.