Grabados populares

Categories: Escritos sobre Álvaro Barrios

Por José Ignacio Roca. Tomado del catálogo de la Primera trienal poligráfica de San Juan. 2004

 

Proyecto de Alvaro Barrios para la exposición Art Systems. Institute of Contemporary Art, Londres, 1974.

“Grabado popular”. Proyecto de Alvaro Barrios para la exposición Art Systems. Institute of Contemporary Art, Londres, 1974.

 

En 1972, Álvaro Barrios inicia lo que vendría a conocerse posteriormente como sus Grabados populares. La génesis de este proyecto se dio casi por azar. Al revisar un aviso publicitario que había realizado por encargo de un diario local, Barrios se percató de la gran distancia entre su dibujo original, «artístico» y el resultado impreso. Inclusive, las fallas debidas a la mala calidad de la impresión dotaban a la imagen de un encanto especial haciéndola única a pesar de haber sido reproducida en un medio de circulación masiva. El artista comenta: «La distancia técnica en la elaboración de estas piezas para una campaña publicitaria me hizo meditar, unos días después, sobre el paralelo que pudiera tener esta experiencia con la de los grabados tradicionales. Decidí (entonces) hacer un anuncio a través de un amigo periodista, diciendo que los tres anuncios publicitarios eran tres Grabados populares y que estos serían firmados por mí, gratuitamente, a todos aquellos que los presentaran». En 1974, Barrios realizó la primera experiencia en la cual un dibujo era publicado con intención de constituirse en un Grabado popular, el cual sería difundido a través de los medios masivos. Este proyecto lleva más de treinta años, tiempo durante el cual ha realizado casi una veintena de grabados que han circulado en diversos periódicos y revistas de Colombia, además de varios países de América Latina. En 1979, uno de estos Grabados populares recibió el primer premio en la II Trienal Latinoamericana de Grabado en Buenos Aires, organizada por el Centro de Arte y Comunicación (CAyC).

 

La idea de publicar un inserto artístico en un periódico no es nueva; tiene antecedentes que pudieran rastrearse desde los manifiestos futuristas hasta el trabajo de artistas contemporáneos como Barbara Kruger o Jenny Holzer, pasando inclusive por el arte conceptual de los setenta. Pero lo que sí es novedoso en la propuesta de Barrios es el haber reivindicado estos impresos como práctica de grabado. En un ataque frontal y consciente al medio artístico, ataque que es al mercado y en particular al gremio de los grabadores —los cuales traicionaron la vocación pública del grabado encareciendo costos mediante acciones como el tiraje limitado, el papel fino y la firma—, Barrios propone grabados sencillamente efímeros. Son fugaces, pues el papel periódico se oxida fácilmente, del mismo modo que circulan en un medio también de naturaleza efímera: los diarios se tornan obsoletos al día siguiente de su publicación. El artista se ofrece, irónicamente, a firmarlos sin costo alguno, en una actitud que desmitifica el culto moderno tanto a la personalidad como a la mano del artista.

 

El proyecto de Barrios no se queda en la simple circulación masiva de una obra impresa. Poco a poco incorpora otros niveles en su obra para incentivar, así, la participación del público. En 1978, se publica un Grabado popular suyo en el Diario del Caribe de Barranquilla, bajo el título Sueños con Marcel Duchamp. Contiene una fotografía del rostro de Duchamp acompañada de una serie de renglones dejados en blanco para que el público escribiera sus propios sueños, los cuales serían reivindicados luego por Barrios como siendo de su propia autoría. Las diferentes respuestas generadas por dicha participación del público lo llevaron a pensar en las posibilidades de un arte capaz de insertarse de manera eficaz en el ámbito público. Tal fue el caso de uno de sus grabados. Primero, un pintor popular lo reprodujo espontáneamente en la fachada de su casa; luego, hubo alguien que le envió (para que las firmara) fotocopias de un Grabado popular con objeto de obtener otras copias. Con todo ello, la noción de original y de reproducción logra una vuelta de tuerca más. Son copias de copias, reproducciones de reproducciones, teóricamente al infinito. Aún hoy, cuando la red se ha encargado de posibilitar un acceso masivo a la información, los grabados de Barrios continúan generando en el público receptor reflexiones agudas sobre el papel del arte en la sociedad, el rol desempeñado por los medios y la utopía de un arte accesible a todos.